jueves, 3 de enero de 2019

La modestia en el uso del pantalón






El pantalón dejó de ser una prenda varonil desde hace más de cien años y se convirtió así en un artículo de moda para las mujeres, ya sea por comodidad, deporte, apariencia profesional, formalidad, clima, etc. Sin embargo, al igual que otros tipos de ropa, este ha sufrido una evolución que muchas veces no va en consonancia con el respeto a la dignidad de la mujer, cayendo así muchas veces, en la inmodestia o la vulgaridad en el vestir.

Es por ello, en el presente artículo daré algunos consejos sobre cómo hacer un uso correcto del pantalón sin faltar a las virtudes de la modestia o el pudor pero a su vez, manteniendo el estilo y la elegancia que toda mujer desea preservar.

Olvidar los pantalones super ajustados y efecto "push up"

Cada década que pasa, la moda reduce el tamaño de la ropa, la transparenta o la ajusta más y en el caso de los pantalones esto no se ha hecho esperar. Es así, que los mismos comenzaron a confeccionarse con telas “strech” para dar una apariencia más femenina pero también con la intención de darle, un toque más “sensual” a la prenda. Por ello, actualmente los jeans (vaqueros) de mujer, que anteriormente no se distinguían de unos de varón, pasaron a tener esta característica propia. De igual manera, pasó con otro tipo de pantalones hasta los llamados de estilo “leggins” que suelen ser con respecto a otros, de los más apretados. Tampoco debemos de olvidar que no conforme con ello, a algunos les eliminaron los bolsillos traseros y les agregaron unas aplicaciones en las costuras que le dan un efecto “push up” (levanta pompis) para llamar más la atención de los hombres al caminar.

Como católicas que respetamos la modestia, no debemos ir al compás de estas actuales modas y por eso hay que aplicar en su uso, la prudencia o la moderación. Si un pantalón violenta tu dignidad (marca demasiado tus formas) e incita a otros a pecar, estás en la obligación de no comprarlo o desecharlo. Así lo enseñaba, San Juan Crisóstomo en estos casos “«vas acrecentando enormemente el fuego contra ti misma, pues excitas las miradas de los jóvenes, te llevas los ojos de los licenciosos y creas perfectos adúlteros, con lo que te haces responsables de la ruina de todos ellos»

En su lugar, cada vez que vayas a comprar esta prenda, te aconsejo busques modelos más clásicos (de acuerdo a tu edad), una talla adecuada a tu contextura (quizá un número más), telas  gruesas o poco ceñidas, con bolsillos, etc. La santidad también requiere sacrificio, elección y moderación. Aquí te dejo algunos ejemplos:











Tengo leggins en mi guardarropa pero no los quiero tirar

Debo aclarar que los leggins no son pantalones. Anteriormente solo eran para uso deportivo, aunque hoy en día la moda lo ha insertado como parte del atuendo femenino casual. Para no faltar a la modestia en su utilización, podemos seguir usándolos, pero siempre debajo de un jersey largo, vestido o falda holgada que cubra la zona de las caderas y los muslos, de la misma forma como si se trataran de unas pantimedias. En caso de los leggins o mallas deportivas podéis usar unos shorts (no tan cortos) por encima o mejor aún optar por un chándal (buzo) más suelto que siempre resultará más cómodo y estético. Aquí os dejo algunas imágenes que les puede servir de ejemplo:
















Tampoco es bueno, caer en fundamentalismos

Hay algunos grupos religiosos y sectas que prohíben tajantemente el uso del pantalón en las mujeres. Incluso, dentro del catolicismo existe una corriente “tradicionalista” que aconseja no usarlos respaldándose en las mismas enseñanzas bíblicas que utilizan estos grupos, cayendo así en un notorio fundamentalismo. Aquí os dejo un artículo donde hablo sobre este tema y como responder a estos argumentos:

Debo aclarar que el magisterio de la Iglesia Católica, no ha precisado nada con respecto a la prohibición de usar esta prenda en las mujeres. Lo que sí ha enseñado, es que debemos respetar las virtudes del pudor y la modestia y para ello debemos buscar ser prudentes en la elección de nuestra vestimenta (Numerales 2521-2523).

Yasmín Oré




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viernes, 14 de diciembre de 2018

¿Qué es ser una mujer espiritual católica?



Mientras hoy en el mundo, muchas mujeres creen que ser espirituales es apuntarse a clases de yoga o de meditación trascendental, que son dos de las disciplinas “Nueva Era” más puestas de moda, para una auténtica católica en cambio, significa algo muy distinto y que va mucho más allá de repetidos ejercicios de concentración, pues se trata de un verdadero encuentro con nuestro Señor Jesucristo a través de sus santos sacramentos así como la práctica de una vida ascética y mística  que lograrán perfeccionar su vida cristiana encaminada a un único fin: la santidad.

Lamentablemente en los tiempos tan liberales que vivimos, muchas de nosotras, hemos reducido la práctica de la fe católica al cumplimiento inclusive tradicional de los sacramentos o nos hemos conformado con solo la asistencia dominical a la Santa Misa. Dejando así de lado, muchos otros aspectos importantes en la búsqueda de la santificación personal como son la oración constante (en sus distintas formas), la vivencia de virtudes, la lectura de libros religiosos, etc. Todo esto debido muchas veces a una carencia de formación o un completo desinterés por querer crecer en la fe y los sacrificios que esto conlleva.

Sabemos también, que existen felizmente algunos grupos o carismas en la iglesia, que se han centrado exclusivamente a este tipo de perfeccionamiento en los laicos y hacen una labor loable. Sin embargo, para aquellos que no eligen estos caminos, la iglesia también de modo general lo aconseja pues el llamado lo hizo Cristo en el evangelio: “Sed perfectos, como perfecto es vuestro Padre celestial lo es” (Mateo 5,6) así como el Concilio Vaticano II nos exhorta sobre ello: “Todos los fieles, de cualquier condición y estado, son llamados por el Señor, cada uno por su camino, a la perfección de aquella santidad con que es perfecto el mismo Padre”. Por tanto, tenemos la grave obligación de procurar la perfección cristiana.

Es así que las mujeres en cualquier tipo de situación, están en el deber de elevar su nivel espiritual y para ello deben empezar a buscar formarse con buenos libros, maestros y directores que les puedan ayudar en esta dura tarea, pero que lograrán no con sus propias fuerzas, sino con ayuda de la gracia que Dios otorga a través de los sacramentos.

Algunas recomendaciones para ir formando nuestra espiritualidad:

Aquí os dejo una serie de consejos para encomendarse a la práctica de una vida devota. Hay que tener en cuenta que iremos caminando poco a poco, por lo que quizá cumpliremos o mejoraremos en sólo algunos de estos puntos, ya luego con ayuda de Dios y de una buena voluntad nos enfocaremos en los demás.

  • Tener un plan de vida espiritual diario que incluya la oración matutina, El Ángelus al medio día, el rezo completo del rosario. También la lectura de un libro católico que nos inculque sobre las virtudes o como tener una correcta vida devota. En otras ocasiones quizá la lectura del evangelio, meditando en sus enseñanzas.
  • Intentar asistir a misa aparte de los domingos, todos los días si es posible o en su defecto algún día entre semana.
  • Confesión y Comunión frecuente. La primera quizá cada dos semanas, una vez al mes o cuando tu conciencia te lo indique.
  • Buscar una buena dirección espiritual y de preferencia que venga de manos de un Sacerdote recomendado.
  • Realizar obras de misericordia (corporales y espirituales).
  • Hacer algún retiro, convivencia o ejercicios espirituales.
  • En casos donde se busque ya mayor profundización o guiar a otros en la fe, también es importante formarse doctrinalmente a través de cursos de Teología, Ciencias Religiosas, Biblia, etc.


Yasmín Oré

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jueves, 29 de noviembre de 2018

De famosa modelo y actriz a predicadora católica: Amada Rosa Perez






Amada Rosa Pérez es una predicadora católica colombiana muy entregada a una vida de oración y que comparte internacionalmente su testimonio de conversión de haber salido del modelaje y el mundo de la fama que la tenían atada por muchos años. Tras inducirse un aborto y sufrir sus penosas consecuencias, emprende un camino largo de conversión a la Iglesia Católica.

Ella nació en Corozal (Sucre) y a los 15 años salió de su pueblo para irse a vivir a Bogotá. Estudió un pre-médico y un semestre de enfermería en la Universidad Javeriana. Se marchó luego a Cartagena donde cursó tres semestres de Administración de Empresas Turísticas. Dos años después regresa a Bogotá para realizar un semestre de Comunicación Social. Ella se describe, para ese entonces como una jovencita desubicada que no sabía lo que quería en la vida. Un día, luego de regresar a Cartagena, alguien la vió en un gimnasio en el sector del Pie de Popa y le propuso que modelara. La persona le dijo que ella tenía cierto parecido físico con la modelo famosa Claudia Schiffer.


Desde entonces se convirtió en figura pública. Estudió actuación y pronto ganó cuatro concursos, entre ellos el de Chica Águila, que le abrió la puerta a la gloria. Apariciones en comerciales, pasarelas y muchos flashes de cámaras se convirtieron en una rutina para ella. Su imagen era admirada en medio país y también solía modelar en el exterior. Tuvo que aumentar el trabajo físico para mantenerse en forma, dentro de los estrictos estándares de talla y peso que exigen las agencias de modelaje. A esto le sumó muchas dietas y dos cirugías. Vivía en un mundo de glamour y extravagancias, muy lejano al que conoció cuando era una niña de pueblo.

Mas adelante, aún inmersa en el mundo de la pasarela y cuando se encontraba en las “mieles” de la actuación, quedó embarazada y la persona que tenía a su lado le presionó para que abortara y ella por cuestiones de soledad, miedo y tras sentirse vulnerable y sensible, decidió hacerlo. Las consecuencias de tal acto le trajo, noches de desvelo y pesadillas, cargos de conciencia y depresiones continuas que le traían pensamientos de intento de suicidio. También, se sumergió en el universo de la Nueva Era para escapar del  vacío y sufrimiento que estaba viviendo.

En el 2009, Amada Rosa Pérez reapareció en un evento público en Medellín, con la misma timidez del principio, cuando quería ser modelo. Pero ya era otra: había sufrido una enfermedad que, poco a poco, le quitó el 40 por ciento de la audición en el oído izquierdo, se había convertido en una devota de la Virgen y una activista incansable de la comunidad religiosa Lazos de Amor Mariano. Incluso, se había cambiado de nombre: Amada Rosa de Jesús y María.

Actualmente se muestra muy arrepentida de su anterior vida ligera y superficial, de las modas indecentes que modelaba, de realizar escenas eróticas en telenovelas, de haber llevado una vida conyugal sin casarse, de sus prácticas supersticiosas, de su aborto, de intentar matarse y en resumen: de una vida muy alejada de Dios. 

Por ello, hoy en día va dando conferencias a jóvenes para que eviten pasar lo que ella vivió y se acerquen a Dios. Señala que ni la fama, la belleza ni el dinero le proporcionaron nunca la paz y felicidad que encuentra ahora en Cristo y su doctrina enseñada por la Iglesia verdadera. Por lo anterior, considera que el mundo corre tras falsos ideales que nunca terminarán por satisfacer a nadie realmente. 

Su testimonio también ha salido a la luz en diversos medios de televisión no sólo religiosos sino también seculares, quienes se preguntaban continuamente el por qué de su retiro de las cámaras y de la farándula colombiana. En la película "Mary Land" del productor católico Juan Manuel Cotelo, también se le puede ver contando un extracto de su historia y su devoción profunda a la Virgen María.



Yasmin Oré



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